Hablemos de Liderazgo

Por Eulalia Vega

Líder, es aquél ser humano capaz de inspirar a otros para que ejecuten diversas acciones.

Existen diversos niveles de liderazgo. Supongamos que esos niveles van del uno al diez, el nivel 4, por ejemplo, solo puede inspirar y llevar hacia la acción, a líderes de nivel 4 o inferiores. 

Los niveles de liderazgo, están determinados por el grado de desarrollo que tenga el líder, es decir, hasta qué punto ha aprendido y trabajado en sus cinco dimensiones básicas: física, financiera, mental, emocional y espiritual.

El líder está en constante evolución o crecimiento personal y viven mejorándose a sí mismos. Ser uno de ellos, no significa que no se cometen errores, por el contrario, éstos, son siempre una fuente valiosa de aprendizaje para el líder. Son de alto nivel, reconocen sus fallas y están siempre dispuestos a aprender y se aseguran de que su equipo también aprenda. En todo momento, está dispuesto a retar y a enseñar a sus seguidores, pues éste sabe que el tiempo es valioso y no puede estar siempre presente para todos ellos. Por lo que el aprendizaje hará la diferencia cuando el líder no esté presente.

El líder, más que motivar, inspira, su inspiración viene del interior, del ser, del espíritu. Se enfoca en hacer el bien. El bien, a diferencia del beneficio, no tiene singular; de esta manera el líder está consciente de que, si se encarga del bienestar de sus seguidores, ya ha logrado el suyo propio. Entonces se enfoca en generar un sistema, una cultura que prevalezca aun cuando él ya no esté presente. Es decir, deja un legado que sigue inspirando hacia la ejecución de diversas acciones alineadas a dicho propósito, aún sin su presencia.

Este legado, será siempre en respeto y armonía con la creación, es decir, que, en la medida de lo posible, el bienestar de todos los seres debe ser considerado en las acciones generadas. Esto significa que debe respetarse el medio ambiente, y a todos los seres vivos que forman parte del ecosistema donde el líder tenga su influencia. Su legado es inclusivo, y respeta la diversidad, protegiendo siempre a los más débiles, permitiéndoles su participación y desarrollo. Ser líder, implica un alto desarrollo a nivel intelectual y consciente para poder influir en la generación de acciones que impacten positivamente en todo su entorno.         

Todos podemos aportar algo a nuestra comunidad

Por: Irving Rivera

No es un secreto que todo ciudadano de nuestro querido Cajeme ansia un municipio con oportunidades para desarrollarse social y profesionalmente, situación que requiere del esfuerzo colectivo, lo cual no siempre está claro para todos los habitantes de nuestra ciudad, pues es muy frecuente que dejemos toda labor a los servidores públicos, evadiendo así la responsabilidad que tenemos como Cajemenses.

Para lograr tal fin, podríamos mencionar 4 grandes etapas, de manera que podamos llegar a tener un ambiente propicio para poder gozar de calidad de vida. Estas etapas son:

1.- Conciencia personal

2.- Agrupamiento o formación de tribus

3.- Agentes de cambio

4.- Los resultados o beneficios en la comunidad.

La primera etapa es en el plano personal, y se refiere a la auto-conciencia sobre las condiciones en las que se desarrolla su vida, sus oportunidades, su futuro, su contexto en general; y posterior a esto, el despertar de la conciencia, las ganas de crear un cambio positivo en su sociedad desde su entorno, situación que requiere la preparación y auto-superación para entender dicho contexto para entonces buscar soluciones duraderas. Sin embargo, resulta bastante retador lograr que las personas entiendan que el cambio empieza en nosotros primero, para después darse a la tarea de construir un mejor ambiente.

La segunda etapa es el agrupamiento en el medio o área de influencia, conocido también como la formación de tribus, donde varias personas con afinidad por objetivos específicos se reúnen o muestran un interés por emprender iniciativas, integrándose en equipos de trabajo para buscar generar el cambio que se necesita y así poco a poco incrementar la participación de más ciudadanos.

Al momento de tener ese agrupamiento con objetivos claros, una metodología de trabajo clara, llegamos a la tercer etapa, en la cual se trabaja constantemente bajo esquemas objetivos, de análisis de información o de desarrollo de actividades claramente definidas donde el equipo de personas se involucra, dando seguimiento a las iniciativas para crear nuevas oportunidades, nuevos panoramas, un cambio en el status que empodera a más personas para convertirse en agentes de cambio que se sumen a las actividades, y con esto lograr incidir y tener impacto en el entorno.

Cuando varias tribus en una misma región alcanzan las tres primeras etapas, podríamos decir que se cuenta con una comunidad activa y ocupada en mejorar sus condiciones de vida, y por tanto, incrementa su posibilidad de incidir en la mejora de condiciones de empleo, seguridad y bienestar social para tener mejor calidad de vida.