Socios Verdes: Aprende a formar parte de la solución.

Pila De Libros Cubiertos

«La tierra provee lo suficiente para saciar las necesidades de cada hombre, pero no la avaricia de cada hombre.»

El ser humano siempre ha buscado la misma cosa: Comodidad. Esa sensación de tranquilidad al saber que todo lo que necesitas para vivir bien está al alcance de tu mano.

Naturalmente, la lista de cosas que uno ambiciona para vivir cómodamente en el presente no es la misma que teníamos décadas atrás. Al principio era comida, agua y un lugar dónde dormir. Pero ahora, algunos avances tecnológicos, descubrimientos científicos y un par de pandemias después, nos encontramos con filas interminables en los supermercados y alacenas tan llenas de productos que no durarán lo suficiente para ser utilizados y terminarán directamente en la basura porque decidimos que es mejor cuando sobra, que cuando falta. 

La preocupación por mantener nuestra comodidad nos ha llevado a ser extremistas con nuestros consumos, pensando que de esta manera alcanzaremos la armonía en nuestras vidas y con nuestro entorno. Lo que hemos fallado en entender es que la armonía no es sinónimo de excedencia, es sinónimo de equilibrio.

Desde pequeños hemos escuchado a nuestros padres hablar de los excesos como algo negativo, incluso cuando se trata de cosas buenas. Demasiado ejercicio lastima tus articulaciones, demasiada agua daña tus riñones y un alto exceso de vitaminas puede ser tóxico. Siendo así, es lógico asumir que, si consumimos más de lo que el planeta tierra tiene para darnos, las consecuencias no podrían ser menos que catastróficas. 

El pasado 29 de Julio celebramos el día de la sobrecapacidad de la tierra, lo que significa que en tan solo 7 meses agotamos todos los recursos que el planeta es capaz de regenerar en un año. Ahora estamos abusando de recursos que estaban destinados para el futuro, y a este paso vamos empezar el 2022 celebrando el día de sobrecapacidad en lugar de Año Nuevo.

El déficit ecológico es lo equivalente a un sobregiro en una cuenta. Como empresarios, sabemos que los números rojos son una gran amenaza para la supervivencia de nuestra organización, por ello los evitamos de todas las formas posibles. Se analizan las posibles causas y se crean estrategias preventivas, se evalúan los bienes y se controla su uso.

Si cuidáramos la tierra con la mitad del interés con el que cuidamos de nuestra empresa, quizás ahora no estaríamos viviendo en números rojos.

Frecuentemente fallamos en recordar que tenemos un planeta, y aun cuando hemos recibido de él grandes cantidades de recursos para vivir, sigue siendo uno. No dos, no tres, no diez. Uno, y estamos terminando con él.

Tomar medidas para cuidar el planeta en estos momentos ya no es solamente importante, sino urgente. 

Se ha perdido el equilibrio entre lo que se produce y lo que se consume, y si no hacemos algo para disminuir el daño ahora, eso de vivir cómodamente nos va durar muy poco.

Tomar acción es responsabilidad de todos, y existen muchas formas de hacerlo. Una de estas es el reciclaje, ya que así no sólo disminuimos la contaminación por basura y gases, sino que también ahorramos energía y recursos naturales. No tenemos suficientes árboles para generar más papel este año, pero tenemos suficiente papel para transformar en producto nuevo.